Te puedo escuchar

Te puedo escuchar

Te marchaste sin aviso,
te busque y no estabas ya,
el destino así lo quiso,
pero tu alma no se ira,
eras mi cómplice en los sueños,
sabíamos que un día,
unidos volaríamos.
se que tus alas se quedan conmigo,
que desde el cielo tu abrazo es mi abrigo,
ángel divino me cuidas del mal,
se que camino con tu compañía,
que con tu voz,
se me encienden los días,
aunque tu puerta hoy este mas allá,
te puedo escuchar,
te puedo escuchar.
Guardo el aire de tu risa,
que me da felicidad,
te recuerdo muy cerca de mí,
compartiéndome tu paz,
tanta alegría daba verte,
quererte no se olvida aun lecho de lagrimas.
Se que tus alas se quedan conmigo,
que desde el cielo tu abrazo es mi abrigo,
ángel divino me cuidas del mal,
se que camino con tu compañía,
que con tu voz,
se me encienden los días,
aunque tu puerta hoy este mas allá,
te puedo escuchar,
te puedo escuchar.
En cada libro esta escrito tu nombre,
en cada verso te siento cantar,
tu mano me lleva directo a tu sombra,
yo se que una noche,
te voy a encontrar
se que tus alas se quedan conmigo,
que desde el cielo tu abrazo es mi abrigo,
ángel divino me cuidas del mal,
se que camino con tu compañía,
que con tu voz,
se me encienden los días,
aunque tu puerta hoy este mas allá,
te puedo escuchar,
te puedo escuchar,
te puedo escuchar…
te puedo escuchar.

Fuente: musica.com

PARA LOS QUE ESTÁN CERCA…

1

Hace poco sufrí una muerte devastadora. Estoy de duelo y no se si podré recuperarme de esta pérdida.

Quería hacerles saber que lloraré. No pido perdón por mis lágrimas puesto que no son una señal de debilidad ni de falta de fe. Son un mecanismo para que pueda expresar el alcance de mi pérdida y también son una señal de que me estaré recuperando.

A veces pueden verme enojada sin razón aparente. En ocasiones no sabré por qué. Todo lo que se es que mis emociones son intensas debido a mi pena. Si no siempre tengo sentido para ustedes, por favor perdónenme y ténganme paciencia. Y si me repito una y otra vez, por favor acéptenlo como algo normal.

Más que nada necesito de su comprensión y presencia. No siempre tienen que saber qué decir o incluso decir algo si no saben cómo responder. Su compañía y un abrazo me hacen saber que les intereso.

Por favor no esperen que los llame porque a veces estaré demasiado cansada o llorosa para hacerlo. Si tiendo a alejarme de ustedes, por favor no me lo permitan. Necesito que se acerquen a mí durante varios meses.

Tal vez llegue a ver significado en mi pérdida algún día, pero no se empeñen en que hay una explicación fácil. Ayúdenme con discreción, hasta que conozca un poco de consuelo …

Yo soy el/la que quedó…

YO SOY EL/LA QUE QUEDÓ…

(tengámoslo en cuenta quienes tenemos otros hijos)

1

Hola mamá…hola papá…yo soy él/la que quedó…
Extraño a mi herman@ tanto como ustedes
y necesito sus abrazos, tanto como los de él/ella…

Los veo llorar y solo me quedo mirando…
me duele el corazón, me duele el alma…
y hasta quisiera morirme para que me amen
y hablen de mi todo el tiempo…

Sé que soy malo/a, pero es lo que siento…
yo amo a mi herman@ y l@ extraño…
extraño correr, pelear por mi lugar,
porque me usó mis cosas… extraño todo…
pero estoy viv@ y los necesito…
aunque parezca que los rechazo,
que estoy enojad@…
no…es que estoy triste…
tengo miedo de quedar sol@…
de que ustedes se mueran de dolor…
de perder a alguien más de los que amo…

Mamá, papá por favor…
AMO A MI HERMAN@…pero
ESTOY VIVO/A Y LOS NECESITO.
SOY ÉL/LA HIJ@ QUE QUEDÓ…

Me doy permiso

1

Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo… No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o de mi mujer. Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie. Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida. Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni se la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan. No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi Ser; ya es Valioso. Si quieren continuar a mi lado deben aprender a VALORARME. Mi Presencia ya es Suficiente: no he de agotarme  haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse. Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente. Me doy permiso para no Hundirme las espaldas con Cargas Ajenas.

Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo Hostilidad, Engaño o Agresión: hay también mucha BELLEZA y ALEGRÍA inexplorada. Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer. Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin ANGUSTIA.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una Persona Exelente. No soy Perfecto,  nadie lo es,y la perfección es Oprimente. Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser Perfecto: un hombre sin Fisuras, Rígidamende Irreprochable. Es decir : inhumano. Asumo plenamente mi Derecho a Defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles Límites y Barreras a algunas personas sin sentirme culpable… No he nacido para ser Víctima de nadie.

Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de otros. Me permito no sufrir angustia esperando una llamada teléfonica, una palabra Amable o un gesto de  consideración. SOY YO QUIEN ME  VALORO, ME ACEPTO Y ME APRECIO. NO ESPERO A QUE VENGAN ESAS CONSIDERACIONES DESDE EL EXTERIOR. No espero de afuera. Empiezo por reconocer mis valores, el resto vendrá solo.

Me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mente puedan asimilar con un ritmo tranquilo. Prefiero las relaciones menos densas. Me permito vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego. No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer. Elijo lo que da salud y vitalidad.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico. No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy. Si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré. Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales los ESTABLEZCO YO.

JOAQUÍN  ARGENTE

 

Si quieres leer más permisos posibles, clica en la dirección bajo la imagen.

Estoy bien

No he muerto.
Solo me fui antes
y no quiero que me recuerden
con lágrimas ,
como aquel que no tiene esperanza.

No he muerto;
aunque mi cuerpo no esté,
siempre mi presencia se hará sentir.

Seré el silencio de nuestro hogar que tanto compartimos,
seré la brisa que besará sus rostros,
seré un recuerdo dulce que asista a su memoria,
seré una pagina bonita de su historia.

Perdón a todos,
tomé únicamente uno de los trenes anteriores
y se me olvidó decirles…
No estoy muerto, solo me fui antes.

1

Llorar ayuda

1

Si un doliente no llora, no se presenta un fenómeno natural de “desahogo”, de “soltar” el dolor, es decir que el llanto, en un punto alto de sensación de dolor, libera la carga emocional y trae como consecuencia el descanso; por eso, el llanto no se debe mirar como un problema, es mas bien un mecanismo que potencializa la evolución de un proceso que no es lineal sino cíclico.

Si no hay llanto u otros mecanismos distensionantes, el doliente no descansa y su dolor se transforma en mal genio, estrés, miedo, rabia, angustia, etc… Y contrario a lo que se quiere, la tristeza se convierte en común denominador de su vida.

Cuando la familia entiende la existencia de este fenómeno, puede pasar por encima de las creencias culturales y religiosas que anulan la importancia del llanto en la evolución de un doliente, y pueden centrarse mas en ofrecer consuelo o actos de amor, frente a lo típico: “demostrar fortaleza”.

Ricardo Guevara
Psicólogo.

Nostalgia

DONDE SEA QUE ESTÉS,
YO ESTARÉ ESPERANDO POR TI…

ESCUCHO TU RISA EN EL MURMULLO DE MIS RECUERDOS
Y NO PUEDO EVITAR LAS LÁGRIMAS.
PORQUE SÉ QUE NO PUEDO LLEGAR HASTA TI…

ME PREGUNTO CÓMO PUEDO SOBREVIVIR A TU AUSENCIA.
ME PREGUNTO TANTAS COSAS SIN RESPUESTA…

SOLO ESPERO EL DÍA EN QUE TODO TENGA SENTIDO,
CUANDO YA NO HAYA MÁS LÁGRIMAS,SOLO FELICIDAD…
Y PODAMOS RECUPERAR NUESTRO TIEMPO,
ESE TIEMPO,QUE SE LLEVÓ ESTA TRISTE REALIDAD…

1

Día de la madre

Otro dia de las Madres sin tí, sin tú presencia, sin tus regalos tan particulares.

Pero a pesar de la extrañeza por tu ausencia aprendí que el día de la Madre es todos los dias, no es solo el día simbólico que dice en el calendario, es mucho más…

Son todos los momentos en los cuales te recuerdo y tú sonrisa se viene a mi mente…

Es mucho más, son los momentos hermosos que vivimos juntos y en los cuales me llamabas mamá…

Ees mucho más, son todas aquellas palabras, besos, abrazos que nos dimos a lo largo de los veintiun años que vivimos juntos…

Es mucho más, fueron todos los cuidados que con tanto amor te entregué cada minuto de tu vida y de la mía…

Es mucho más… 

Me hiciste el mejor y más hermoso regalo de un día de la Madre: me diste una extensión de tu vida, ese pedacito de tí…TÚ, HIJO. ¿Qué más puedo pedir para un día de la Madre?

Gracias por todo lo que me regalaste, nunca más necesitaré un regalo material en este día pues tuve el mejor…TÚ.

EXPERIENCIAS DE COMUNICACIÓN CON COMATOSOS

Conferencia del Dr. Jean-Jacques Charbonier
Médico anestesista reanimador – Touluse
Autor de “L’ Après-Vie existe” CLC Editions, 2006

Como anestesista reanimador me enfrento normalmente a comas, los provoco incluso, mis colegas que están allí lo saben. Se provocan comas, pérdidas de conciencia, comas bastante profundos, cuando se aplica una anestesia general. Se produce, en definitiva, un coma profundo porque el paciente no debe ser despertado por el bisturí del cirujano. Por tanto, se trata de comas que se “monitorizan” (vigilancia/control).

Sabemos muy bien lo que ocurre con la tensión, el corazón, la hemodinámica, la respiración, la saturación de oxígeno, etc. Contamos con un montón de gráficas y de parámetros que nos permiten vigilar a estos comatosos inducidos. Sabemos muy bien lo que ocurre a nivel orgánico, pero no sabemos lo que ocurre, en definitiva, con lo que todavía no tiene nombre en medicina, que yo llamaría la entidad profunda del individuo y que los que los que practican el esoterismo lo van a llamar el “cuerpo etéreo” y los que son más bien religiosos van a llamar el alma… No sabemos muy bien lo que ocurre con esta entidad profunda que nos constituye puesto que, durante una anestesia general, los compañeros que están allí lo saben también, algunas personas salen de su cuerpo y asisten a su intervención. Es relativamente raro, pero sucede, y esto al margen de todo estado de muerte inminente.

Por ejemplo, me ha ocurrido tener una paciente que había pasado al pabellón operatorio de al lado, que había descrito su intervención pero también la que se daba en el pabellón de al lado y, como yo la vigilaba, sé que en ningún momento estuvo en peligro de muerte. Por tanto es algo bastante nuevo y esto se encuentra también a nivel de la reanimación.

Sabéis también que los médicos anestesistas se ocupan de unidades de reanimación. Yo soy médico de referencia de una unidad de reanimación de ocho camas en mi clínica de Toulouse y estamos en relación con comatosos. Estos comas  los inducimos con productos químicos. ¿Por qué? Para tranquilizar a un organismo. En definitiva, la reanimación es bastante sencilla; parece muy complicado porque hay tubos, gráficas, etc., pero es muy sencillo. Se espera que el paciente recupere sus funciones iniciales, que cicatricen sus llagas… Se quiere suprimir el dolor, entonces se ve uno llevado en alguna ocasión a provocar comas y a prolongarlos durante semanas, a veces meses. Esto puede durar mucho tiempo y durante estos períodos hay personas que tienen también estas experiencias. Estas personas pueden saber lo que ha ocurrido en una sala de espera, enterarse de las visitas que les ha hecho.

Es muy importante saber que a estas personas no hay que abandonarlas aunque estén, a veces, en comas  profundos. Hay que verlas, llevarles el amor que tenéis hacia ellas.

Sigue leyendo

Problemas de pareja tras un duelo complicado: ¿es posible estar prevenido?

1

Hace ya nueve años que no está nuestro hijo y desde entonces hemos conocido a muchos padres dolientes como nosotros. En este largo tiempo hemos participado en varias quedadas porque queríamos conocer personalmente a los que en internet sólo son nombres pero tienen detrás historias como las nuestras, a muchos amigos del alma, que lo eran y lo siguen siendo aun sin habernos visto.

Interesante tema ese de las quedadas, tal vez dé para un artículo más adelante, cuando me alcance el tiempo, pero no es mi objetivo ahora, así que intentaré centrar cuanto antes el que me hace escribir hoy.

En la última de esas reuniones, formada por una veintena de madres y padres, fuimos poniendo en común qué nos había pasado, qué nos había ayudado y qué nos gustaría transmitir a otras personas en duelo. No voy a entrar en las circunstancias de cada quien, terribles, emocionalmente impactantes, que nos dejaron el alma devastada de dolor y solidaridad. Quiero dejar constancia de una frase que alguien dijo, que en aquel momento se diluyó entre tantas, pero que luego me ha hecho reflexionar seriamente:

“A mí me habría ayudado mucho que alguien más experimentado me hubiera prevenido sobre las grandes posibilidades de que el matrimonio de unos padres que han perdido a un hijo se rompa. Tal vez de haberlo sabido habría podido salvarlo”.

Lo cierto es que conozco demasiados casos en que ha sido así. Afortunadamente no me ha sucedido a mí, pero puedo comprender que el nivel de estrés soportado, que las fases de angustia, rabia y depresión propias del duelo son una prueba de fuego para una pareja. Y que pueden abrir fisuras que parecían poco importantes hasta convetirlas en grandes grietas que arruinen la relación.

Por otro lado, si los dolientes se recriminan mutuamente por esa muerte, si el maldito sentido de culpa puede ser usado como arma arrojadiza, ¿quién puede soportar semejante tortura añadida al dolor de la pérdida?

Finalmente, también se me ocurre que las diferentes actitudes en el duelo pueden provocar fricciones insoportables, especialmente si se enfrentan dos modos incompatibles. Porque, por ejemplo, querer hablar continuamente del fallecimiento, de las circunstancias y del ser querido añorado ayuda a unos, pero angustia a otros que necesitan dejar de remover esas memorias tristes como forma de sobreponerse.

En fin, he teorizado sobre el asunto sin excesivo conocimiento real, perdón por el atrevimiento. Tal vez alguno de vosotros quiera aportar nuevos datos, casuística o matices. Lo he hecho siguiendo aquella petición ya dicha, esperando que pueda ser de alguna ayuda.

Lo que tú me enseñaste, hij@

Es verdad que te enseñé muchas cosas de la vida,
pero tú también me enseñaste a ser madre…

Hoy recuerdo cuando por fin estuviste en mis brazos: mi corazón se desbordó de amor por ti, ya jamás quería que nada y nadie te tocara. Prometí cuidarte y defenderte con mi vida si era necesario. Reía con tus cosas graciosas, cuando mi mundo se caía te abrazaba con mucha fuerza para sentirte cerca de mí, muy cerca…

Hoy eres mi pedacito de cielo, ese cielo que me cubre con su inmensidad, ese que esta tan lejano, ese que hoy te alberga, ese que hoy me une a ti…

Hij@, yo te enseñé muchas cosas, pero vos me enseñaste a poder apreciar que la vida se pasa en un instante, que no hay que dejar pasar sino vivir con intensidad cada momento, porque nunca sabemos cuando nos puede sorprender con el peor de los sufrimientos…

TÚ ME ENSEÑASTE TANTAS COSAS DESDE TU PARTIDA, QUE NO DEJARÉ PASAR NINGUNA ENSEÑANZA.

ME ENSEÑASTE QUE PARA AMAR NO HACE FALTA VER, SOLO SENTIR DESDE LO MAS PROFUNDO. Y QUE CUANDO SE AMA CON TODA EL ALMA NO HAY TIEMPO NI DISTANCIAS, SOLO UN CORAZÓN QUE SIENTE Y QUE LATE.

POR NUESTRO AMOR ETERNO, POR ESTE AMOR QUE EXISTE, POR ESTE AMOR QUE VIVE,  POR ESTE AMOR QUE SIGUE…

1

A veces hablamos de nuestros hij@s

“He perdido a mi hijo”
Me escucho a mí misma decir…
Y la persona con quien estoy hablando,
simplemente calla…

Y yo me pregunto
¿por qué le hablé de mi hij@ ?
No fue por simpatía, o
recibir alguna clase de ayuda,
o causar lástima… No…

Sólo quiero que sepa
que he perdido algo muy amado…
quería que supiera que mi hij@ estuvo aquí…

Mi hij@ dejó algo que no se puede ver…
Mi hij@ formó parte de mi familia…

Así que, si te he ofendido,
lo siento, no fue mi intención…
tendrás que perdonarme,
no me pude resistir…
solamente quería que supieras que
…MI HIJ@ EXISTIÓ…MI HIJ@ EXISTE…

1

¿Tenemos ganas de morirnos?

grief4

A mi modesto entender, tener ganas de morirse es muy común y es algo que todas las personas sienten a menudo a lo largo de su vida como recurso rápido  para solventar los estados de frustración, de dolor o de alta penosidad física y/o mental.

Normalmente es una idea subconsciente, de entre muchas que baraja nuestro cerebro intentando solucionar la situación, y que enseguida apartamos a un lado en condiciones normales, porque entra en contradicción con el instinto de supervivencia.

Pero es tan común que tenemos varias frases hechas al respecto “me quiero morir”, “es para morirse”, “si me sucediera algo así me moriría”.

En estados mentales alterados, y no solo por enfermedades emocionales como la depresión, sino en fases críticas de enfermedad, de pérdida o de duelo, en crisis personales… en todas esas situaciones en las que pasamos una pequeña neurosis, aunque sea transitoria, de ideas obsesivas, podemos valorar un poco más en serio la posibilidad de morir. Muchas veces habría que enunciar la idea de otra manera: nos gustaría dejar de vivir, que el mundo se parase y nos dejara bajarnos, hibernar un tiempo, hacer un paréntesis de unos días, semanas o meses. Hay frases hechas para esta situación, lo que demuestra otra vez que es bastante usual.

Insisto en que son ideas corrientes para quitarles mayor trascendencia, porque que pase por nuestras cabezas no significa que estemos en peligro de suicidio; al menos no todavía.

Incluso cuando de forma morbosa empezamos a valorar qué sistema sería más eficaz en nuestro caso, hay un paso importante entre la idea y el hecho, sobre todo cuando de trata de adultos, que los separa. Pensar o divagar no es lo mismo que hacer. Pero puede ser peligroso en niños, jóvenes o personas muy inmaduras, porque pueden poner su vida en peligro sin ser del todo conscientes, creyendo todavía que están en el terreno de la especulación o de un mero teatro.

Los deseos de morir cuando un ser querido se ha ido responden al deseo de dejar de sufrir, paro también al de reunirnos con esa persona. Podrían ser la causa de muchos fallecimientos repentinos en viudos y viudas de edad avanzada, que apenas sobreviven unos meses a sus cónyuges a pesar de no mostrar síntomas que augurasen una muerte tan rápida.

Pero morirse no es tan fácil cuando se tienen menos años y cuando atentar conscientemente contra la propia vida no nos parece del todo aceptable. Los que sabemos por experiencia propia cuánto duele la muerte a los que se quedan  nos vemos entre dos amores, el de los que se fueron y el de los que nos acompañan. Y comprendemos que no querríamos causar más dolor, aun a costa de seguir sufriendo nosotros mismos. Por eso seguimos, aunque una parte de nuestras vidas se haya quedado con el que partió: luchando por amor hacia los que están y se merecen volver a una vida menos difícil.

Ser consciente de las emociones, delimitarlas, ponerles nombre, mirarlas de frente es fundamental para comprender si estas ganas de acabar nuestra vida (en el fondo, de dejar de penar) responden a un afán medianamente razonable de descanso vital o si se van volviendo obsesivas y necesitamos ayuda. Porque las ideas compulsivas de suicidio precisan vigilancia y tratamiento.

Poder hablar o escribir abiertamente sobre los deseos de morir me parece, además, muy curativo. Obviamente, tendrá que ser en el lugar adecuado y con las personas pertinentes. No es cuestión de ir asustando a los familiares más timoratos, ni de crear angustias en los hijos, por ejemplo.

Poder hablar sin remilgos, sin reticencias, sin censurarnos a nosotros mismos nos hará más conscientes de cómo estamos. Comparar con otros y comprender que sienten cosas muy parecidas nos evitará sentimientos de culpa y hasta nos animará a seguir avanzando. Por lo menos, a mí así me sirve.

Finalmente, llegando ya a mi situación particular, por todo lo escrito, está claro que yo también he sentido y he pensado acerca de morirme como forma de acabar con la pena y con una vida que me gusta menos que cuando vivía en la inconsciencia de antes. Ay, antes. También  es evidente que he desechado (y sigo desechando cuando el cansancio existencial se vuelve infinito) la idea de abandonar a los míos a un nuevo dolor. No sé si podré evitarles más sufrimientos, la vida es así de canalla,  pero sí que no serán causados por mi voluntad.

Cuando no me sientas a tu lado

Cuando no me sientas a tu lado,
cuando no me encuentres en tus sueños
mira la vida y recuerda
que a mi modo yo también la disfruté.

Y aunque no me veas a tu lado,
siempre te daré una señal:
en la vida está mi respuesta.

Vive por los dos,
disfruta de lo que parece que yo no puedo,
y sígueme queriendo.
Porque permanecer en tus recuerdos
es mi manera de seguir contigo.♥

1

Siempre vivirás en mí

el mas hermoso recuerdo

Dejé de buscarte
cuando comprendí
que vivías dentro de mi alma…**♥♥**

Buenos días hijo, aquí estoy otro sábado de los nuestros, descalza y en pijama pero arropada por la atmósfera tibia de esta casa silenciosa en la que tu padre y tu hermano aún duermen.

Qué te puedo contar que tú ya no sepas, si cada día pienso en ti y te hablo quedo con el alma, y tú me contestas con dulzura, con infinita paciencia, y me abrazas con señales, y te ríes con guiños divertidos, y me ayudas con ideas ocurrentes, de esas tan tuyas.

Nada de lo que escribo aquí te es ajeno, Rodrigo, porque mantenemos un contacto continuado aunque sutil; amoroso como tú, fluido y sorprendentemente sencillo. Sé que me dedicas tus sonrisas cuando nos hablamos y no dejo de recordar la que tenías aquí, y te quiero.

No importa que los calendarios digan que hace mucho que te fuiste, siempre estás conmigo. Y no es que te tenga atado, no es que no sepamos los dos superar este abismo que nos separa, porque sigue ahí. Es que el cariño sigue fluyendo. Y seguirá hasta que volvamos a encontrarnos. Y el amor es el puente más poderoso entre tu mundo y el mío.

Volveré a mis quehaceres, ya lo sabes: las correcciones, la preparación de temas, las tareas domésticas, la costura… mil trabajos. Pero tú siempre estás en mí. Sin acritudes, sin dolor inútil, sin rabia ni venganza. No inmiscuyéndote en cada instante, con angustia, sino en momentos especiales. Como cuando estabas aquí, de manera más discreta pero siempre encantadoramente dulce.

Buenos días, hijo querido. Ahora vuelvo a la rutina. Que también tú tengas un buen sábado.