
Creative Commons Image: 'Pichi Traful' http://www.flickr.com/photos/9828664@N06/2445300932
Hay momentos en la vida que no tienen respuesta ni explicación; sucesos, acontecimientos, experiencias vividas, tantas cosas que no sabemos por qué suceden o por qué las debemos vivir.
Muchas veces nos quedamos estancados buscando las respuestas y no avanzamos, porque nos da miedo continuar en medio de la incertidumbre que nos produce el no entender y no aceptar esas cosas que nos han de pasar.
Amores que llegan y se van sin avisar, heridas, vacíos, enfermedades, caídas, pérdidas, caminos que se abren, puertas que se cierran, circunstancias que afrontar, decisiones que tomar.
Todo ello invade nuestra mente, llenándola de preguntas inciertas que no encuentran respuestas, nos llenan de angustia, atentan contra nuestra fe, se convierten en la piedra en el zapato que no nos deja seguir.
Muchas de estas preguntas se convierten en cadenas que nos han de esclavizar, nos aferramos a ellas, y aunque quizás respondamos algunas, formulamos otras, porque nos hace falta buscar excusas que nos torturen y nos hagan dudar, fabricando temores que nos arrebatan la paz.
No busquemos respuestas que quizás no llegarán, hay cosas que suceden, aunque no entendamos el porqué y sintamos que no tenemos las suficientes fuerzas de asumirlas y continuar.
No hay más opciones que vivir, seguir, creer, no perder la esperanza de que vendrán tiempos mejores que compensarán las luchas que hemos asumido valientemente, sin renegar por todo, sin rendirnos, sin renunciar.
Por eso, más que buscar respuestas, démoslas nosotros mismos con nuestro vivir y actuar, en lo más sencillo y pequeño, aún en todo aquello que no entendemos y que a veces nos hace dudar.
Pero, aunque sepamos que no hay respuestas, seguimos haciéndonoslas, sin poder evitarlo. Necesitas saber el porqué de tanto dolor. supongo que con el tiempo se van desvaneciendo estas palabras.
Un abrazo
Maria Jose la unica respuesta para mi es que hay que aprender a caminar de la mono con este dolor, yo no creo que esta palabra se borre de nuestra mente y menos el dolor que llevamos en el corazon. Un abrazo muy fuerte.
La única respuesta que hay para la pérdida de una hija es …
Agradecer que nos ha elegido como su madre y el reencuentro
es solo cuestión de tiempo
Stella: el 24 se cumplen dos años de la partida de mi unico hijo Rodrigo de 27 años, y lentamente empiezo a vislumbrar esa gratitud y la certeza del reencuentro…asi es como poco a poco comienza a germinar brotes de esperanza…Se tambien que mi propio hijo apoya desde su estrella mi lento y doloroso proceso…un abrazo. Sofia
yo todos los dias busca en libro y donde puedo una respuesta y siempre es la misma el dolor es el mismo todos los dias lo que pasa es que somos una careta cuando tenemos que condializar pero cuando llega la noche y no oimos esa bendicion mami, o que suene el telef. mami acuestate porque voy a una fiesta. o ese amanecer y lo primero que una madre hace es ir a la habitacion del hijo amado. pero cuando llega la realidad que ya no estan viene el dolor del dia digamen como se supera esa ansiedad del dia sin ellos y la vida se convierte en rezar y decir que descansen en paz.
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Stella hermoso comentario.
¡Qué razón tienes Stella, pero cuánto nos cuesta asimilarlo!
Un abrazo