Estoy bien

No he muerto.
Solo me fui antes
y no quiero que me recuerden
con lágrimas ,
como aquel que no tiene esperanza.

No he muerto;
aunque mi cuerpo no esté,
siempre mi presencia se hará sentir.

Seré el silencio de nuestro hogar que tanto compartimos,
seré la brisa que besará sus rostros,
seré un recuerdo dulce que asista a su memoria,
seré una pagina bonita de su historia.

Perdón a todos,
tomé únicamente uno de los trenes anteriores
y se me olvidó decirles…
No estoy muerto, solo me fui antes.

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Llorar ayuda

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Si un doliente no llora, no se presenta un fenómeno natural de “desahogo”, de “soltar” el dolor, es decir que el llanto, en un punto alto de sensación de dolor, libera la carga emocional y trae como consecuencia el descanso; por eso, el llanto no se debe mirar como un problema, es mas bien un mecanismo que potencializa la evolución de un proceso que no es lineal sino cíclico.

Si no hay llanto u otros mecanismos distensionantes, el doliente no descansa y su dolor se transforma en mal genio, estrés, miedo, rabia, angustia, etc… Y contrario a lo que se quiere, la tristeza se convierte en común denominador de su vida.

Cuando la familia entiende la existencia de este fenómeno, puede pasar por encima de las creencias culturales y religiosas que anulan la importancia del llanto en la evolución de un doliente, y pueden centrarse mas en ofrecer consuelo o actos de amor, frente a lo típico: “demostrar fortaleza”.

Ricardo Guevara
Psicólogo.

Nostalgia

DONDE SEA QUE ESTÉS,
YO ESTARÉ ESPERANDO POR TI…

ESCUCHO TU RISA EN EL MURMULLO DE MIS RECUERDOS
Y NO PUEDO EVITAR LAS LÁGRIMAS.
PORQUE SÉ QUE NO PUEDO LLEGAR HASTA TI…

ME PREGUNTO CÓMO PUEDO SOBREVIVIR A TU AUSENCIA.
ME PREGUNTO TANTAS COSAS SIN RESPUESTA…

SOLO ESPERO EL DÍA EN QUE TODO TENGA SENTIDO,
CUANDO YA NO HAYA MÁS LÁGRIMAS,SOLO FELICIDAD…
Y PODAMOS RECUPERAR NUESTRO TIEMPO,
ESE TIEMPO,QUE SE LLEVÓ ESTA TRISTE REALIDAD…

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Día de la madre

Otro dia de las Madres sin tí, sin tú presencia, sin tus regalos tan particulares.

Pero a pesar de la extrañeza por tu ausencia aprendí que el día de la Madre es todos los dias, no es solo el día simbólico que dice en el calendario, es mucho más…

Son todos los momentos en los cuales te recuerdo y tú sonrisa se viene a mi mente…

Es mucho más, son los momentos hermosos que vivimos juntos y en los cuales me llamabas mamá…

Ees mucho más, son todas aquellas palabras, besos, abrazos que nos dimos a lo largo de los veintiun años que vivimos juntos…

Es mucho más, fueron todos los cuidados que con tanto amor te entregué cada minuto de tu vida y de la mía…

Es mucho más… 

Me hiciste el mejor y más hermoso regalo de un día de la Madre: me diste una extensión de tu vida, ese pedacito de tí…TÚ, HIJO. ¿Qué más puedo pedir para un día de la Madre?

Gracias por todo lo que me regalaste, nunca más necesitaré un regalo material en este día pues tuve el mejor…TÚ.

EXPERIENCIAS DE COMUNICACIÓN CON COMATOSOS

Conferencia del Dr. Jean-Jacques Charbonier
Médico anestesista reanimador – Touluse
Autor de “L’ Après-Vie existe” CLC Editions, 2006

Como anestesista reanimador me enfrento normalmente a comas, los provoco incluso, mis colegas que están allí lo saben. Se provocan comas, pérdidas de conciencia, comas bastante profundos, cuando se aplica una anestesia general. Se produce, en definitiva, un coma profundo porque el paciente no debe ser despertado por el bisturí del cirujano. Por tanto, se trata de comas que se “monitorizan” (vigilancia/control).

Sabemos muy bien lo que ocurre con la tensión, el corazón, la hemodinámica, la respiración, la saturación de oxígeno, etc. Contamos con un montón de gráficas y de parámetros que nos permiten vigilar a estos comatosos inducidos. Sabemos muy bien lo que ocurre a nivel orgánico, pero no sabemos lo que ocurre, en definitiva, con lo que todavía no tiene nombre en medicina, que yo llamaría la entidad profunda del individuo y que los que los que practican el esoterismo lo van a llamar el “cuerpo etéreo” y los que son más bien religiosos van a llamar el alma… No sabemos muy bien lo que ocurre con esta entidad profunda que nos constituye puesto que, durante una anestesia general, los compañeros que están allí lo saben también, algunas personas salen de su cuerpo y asisten a su intervención. Es relativamente raro, pero sucede, y esto al margen de todo estado de muerte inminente.

Por ejemplo, me ha ocurrido tener una paciente que había pasado al pabellón operatorio de al lado, que había descrito su intervención pero también la que se daba en el pabellón de al lado y, como yo la vigilaba, sé que en ningún momento estuvo en peligro de muerte. Por tanto es algo bastante nuevo y esto se encuentra también a nivel de la reanimación.

Sabéis también que los médicos anestesistas se ocupan de unidades de reanimación. Yo soy médico de referencia de una unidad de reanimación de ocho camas en mi clínica de Toulouse y estamos en relación con comatosos. Estos comas  los inducimos con productos químicos. ¿Por qué? Para tranquilizar a un organismo. En definitiva, la reanimación es bastante sencilla; parece muy complicado porque hay tubos, gráficas, etc., pero es muy sencillo. Se espera que el paciente recupere sus funciones iniciales, que cicatricen sus llagas… Se quiere suprimir el dolor, entonces se ve uno llevado en alguna ocasión a provocar comas y a prolongarlos durante semanas, a veces meses. Esto puede durar mucho tiempo y durante estos períodos hay personas que tienen también estas experiencias. Estas personas pueden saber lo que ha ocurrido en una sala de espera, enterarse de las visitas que les ha hecho.

Es muy importante saber que a estas personas no hay que abandonarlas aunque estén, a veces, en comas  profundos. Hay que verlas, llevarles el amor que tenéis hacia ellas.

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Problemas de pareja tras un duelo complicado: ¿es posible estar prevenido?

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Hace ya nueve años que no está nuestro hijo y desde entonces hemos conocido a muchos padres dolientes como nosotros. En este largo tiempo hemos participado en varias quedadas porque queríamos conocer personalmente a los que en internet sólo son nombres pero tienen detrás historias como las nuestras, a muchos amigos del alma, que lo eran y lo siguen siendo aun sin habernos visto.

Interesante tema ese de las quedadas, tal vez dé para un artículo más adelante, cuando me alcance el tiempo, pero no es mi objetivo ahora, así que intentaré centrar cuanto antes el que me hace escribir hoy.

En la última de esas reuniones, formada por una veintena de madres y padres, fuimos poniendo en común qué nos había pasado, qué nos había ayudado y qué nos gustaría transmitir a otras personas en duelo. No voy a entrar en las circunstancias de cada quien, terribles, emocionalmente impactantes, que nos dejaron el alma devastada de dolor y solidaridad. Quiero dejar constancia de una frase que alguien dijo, que en aquel momento se diluyó entre tantas, pero que luego me ha hecho reflexionar seriamente:

“A mí me habría ayudado mucho que alguien más experimentado me hubiera prevenido sobre las grandes posibilidades de que el matrimonio de unos padres que han perdido a un hijo se rompa. Tal vez de haberlo sabido habría podido salvarlo”.

Lo cierto es que conozco demasiados casos en que ha sido así. Afortunadamente no me ha sucedido a mí, pero puedo comprender que el nivel de estrés soportado, que las fases de angustia, rabia y depresión propias del duelo son una prueba de fuego para una pareja. Y que pueden abrir fisuras que parecían poco importantes hasta convetirlas en grandes grietas que arruinen la relación.

Por otro lado, si los dolientes se recriminan mutuamente por esa muerte, si el maldito sentido de culpa puede ser usado como arma arrojadiza, ¿quién puede soportar semejante tortura añadida al dolor de la pérdida?

Finalmente, también se me ocurre que las diferentes actitudes en el duelo pueden provocar fricciones insoportables, especialmente si se enfrentan dos modos incompatibles. Porque, por ejemplo, querer hablar continuamente del fallecimiento, de las circunstancias y del ser querido añorado ayuda a unos, pero angustia a otros que necesitan dejar de remover esas memorias tristes como forma de sobreponerse.

En fin, he teorizado sobre el asunto sin excesivo conocimiento real, perdón por el atrevimiento. Tal vez alguno de vosotros quiera aportar nuevos datos, casuística o matices. Lo he hecho siguiendo aquella petición ya dicha, esperando que pueda ser de alguna ayuda.

Lo que tú me enseñaste, hij@

Es verdad que te enseñé muchas cosas de la vida,
pero tú también me enseñaste a ser madre…

Hoy recuerdo cuando por fin estuviste en mis brazos: mi corazón se desbordó de amor por ti, ya jamás quería que nada y nadie te tocara. Prometí cuidarte y defenderte con mi vida si era necesario. Reía con tus cosas graciosas, cuando mi mundo se caía te abrazaba con mucha fuerza para sentirte cerca de mí, muy cerca…

Hoy eres mi pedacito de cielo, ese cielo que me cubre con su inmensidad, ese que esta tan lejano, ese que hoy te alberga, ese que hoy me une a ti…

Hij@, yo te enseñé muchas cosas, pero vos me enseñaste a poder apreciar que la vida se pasa en un instante, que no hay que dejar pasar sino vivir con intensidad cada momento, porque nunca sabemos cuando nos puede sorprender con el peor de los sufrimientos…

TÚ ME ENSEÑASTE TANTAS COSAS DESDE TU PARTIDA, QUE NO DEJARÉ PASAR NINGUNA ENSEÑANZA.

ME ENSEÑASTE QUE PARA AMAR NO HACE FALTA VER, SOLO SENTIR DESDE LO MAS PROFUNDO. Y QUE CUANDO SE AMA CON TODA EL ALMA NO HAY TIEMPO NI DISTANCIAS, SOLO UN CORAZÓN QUE SIENTE Y QUE LATE.

POR NUESTRO AMOR ETERNO, POR ESTE AMOR QUE EXISTE, POR ESTE AMOR QUE VIVE,  POR ESTE AMOR QUE SIGUE…

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